Dios no restaura matrimonios...
«La restauración del matrimonio es importante, pero nunca debe ponerse por encima de la seguridad, la dignidad o la salud de una persona.
Queremos que Dios arregle la relación pero Él empieza por el corazón.
Sana heridas. Ordena lo que está roto dentro de ti.
Te enseña a amarte bien… para poder amar mejor.